Edgar Allan Poe - Solo



Desde la hora de mi niñez no he sido
como los otros eran, no he visto
como los otros veían, no pude extraer
mis pasiones de un manantial común,
de la misma fuente no tomé
mi tristeza, no pude despertar
mi corazón a la alegría en el mismo tono,
y todo lo que amé, lo amé solo.
Entonces, en mi niñez, en el amanecer
de una tormentosa vida, fue trazado,
de cada fuente de bien y de mal,
el misterio que aún me tiene atado:
del torrente o el manantial;
del rojo acantilado de la montaña;
del sol que alrededor mío rodó
en su otoñal tinte de oro;
del relámpago en el cielo
al pasarme volando a un lado;
del trueno y la tormenta
y la nube que tomó la forma
(cuando el resto del cielo estaba azul)
de un demonio ante mis ojos.


Traducción de E. Ehrendost.


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